El Festival del Vino Mexicano, edición Guadalajara, se realizó el 24 y 25 de noviembre, y esta vez asistí en domingo… ¡y me encantó!

Les cuento, las veces anteriores había ido el primer día, sábado, y siempre hay muchísima gente, porque todos quieren probar y platicar con los expositores, pero llega una hora en que hay tanta gente que es un poco difícil esto último.

Este año, por diversos motivos, decidí ir en domingo y fue una buena decisión: estuvo más tranquilo, menos gente si llegabas en cuanto abrían, pude platicar con los productores sobre sus vinos, viñedos y bodegas, y hasta platicar con amigos que también son entusiastas del vino mexicano.

Para acompañar el vino, me encantó que este año separaran el área gastronómica, encontrando excelentes restaurantes como Hemingways o Chancho, entre otros. También hubo catas guiadas.

De los vinos interesantes, Gravitas que se hace en Guadalajara con uvas traídas de Sonora.

El favorito de todos los sommeliers que andaban en Fevino:

Y aquí otros más que degusté en esta fiesta del vino mexicano:

También me dio mucho gusto ver presente a la gente de Ensenada promoviendo el destino, que sin duda se ha vuelto un imprescindible para los que nos gusta viajar, beber y comer!

Lo único que nos sacó de onda a muchos, fue el nuevo sistema de pago con una pulsera, la cual cargabas con dinero en los diferentes «bancos» que había en Trasloma. Para la otra, y en mi punto de vista, carguen sólo el dinero que necesitan, exacto… porque te dicen que después de cierta hora puedes ir a que te regresen casi todo lo que te sobra, porque se quedan con un porcentaje. Así que es mejor cargar exacto o de menos y recargar si se llegara a necesitar. 😉