Una señora en Inglaterra compró una cajita feliz de McDonald’s hace un año, el 6 de marzo de 2009 y  un año después, se veía casi exactamente igual y sin sufrir ninguna putrefacción ni indicación de que estuviera en mal estado.

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Este experimento fue hecho por una nutricionista americana, Joann Bruso, para comprobar la cantidad de preservativos y conservadores que se adicionan a los alimentos en las cadenas de comida rápida.

Otro hecho “curioso” es que Joann menciona que varias veces tenía la ventana abierta y entraban moscas e insectos, pero éstos ni se acercaban a la cajita feliz…  ah! porque dejó la hamburguesa y las papas sin cubrir, en un estante de su casa.

* con información y foto de Daily Mail